- Protección de la cabeza: (cascos,ojo, cara,oído):

Los equipos para proteger la cabeza son los siguientes:
a) Cascos de protección del cráneo.
b) Protectores de ojos y cara.
c) Protectores del oído.
d) Protectores de las vías respiratorias.
A continuación analizaremos cada uno de ellos.
· Cascos de protección del cráneo:
Los cascos son equipos que protegen la cabeza contra choques, golpes, caídas y contactos eléctricos. Las partes fundamentales de los cascos son: el casco, el arnés o atalaje de adaptación a la cabeza y el barboquejo opcional (para sujeción por debajo de la barbilla). El material es generalmente no metálico, como el polietileno, fibra de vidrio, etc., y resistente al impacto mecánico. El peso aproximado de los cacos está entre 300 y 400 gramos.
Los riesgos que deben cumplir los cascos son los siguientes: choques y caídas de objetos, aplastamiento lateral, perforación, proyección de metales de fusión, frío o calor y protección eléctrica (s/Orden 9/3/71 deberá proteger de las descargas eléctricas hasta 17000 V sin perforarse).
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· Protectores de ojos y caras (equipos de protección ocular):
Los dos tipos básicos de equipos de protección ocular son: pantallas y viseras, y gafas.
Las características generales de las pantallas y viseras son las siguientes: el material suele ser de policarbonato o prolipropileno; el peso aproximado está entre 60 y 150 gramos; y puede haber distintos tipos, como por ejemplo, pantalla visera con banda de cabeza regulable, pantalla con adaptador para montar sobre casco, visera izable con sistema de blocaje rápido, pantalla con visera y adaptador, y pantalla de soldadura en poliéster y fibra de vidrio autoextinguible.
Las gafas presentan una gran cantidad de modelos y materiales. Se pueden ofrecer, por ejemplo, lentes de distintos colores, como el gris oscuro para impedir el deslumbramiento eléctrico. Las gafas se utilizan para prevenir los siguientes tipos de riesgos: choque o impacto con partículas o cuerpos sólidos, proyección o salpicadura de líquidos, productos cáusticos o metales fundidos, polvo y humos, sustancias gaseosas irritantes, y radiaciones y deslumbramientos.
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· Protectores del oído (protección auditiva):
Un sonido se caracteriza por dos magnitudes físicas: el nivel de intensidad que se mide en decibelios (dB) y la frecuencia o rapidez de vibración del instrumento emisor de ruidos. Los sonidos agudos tienen frecuencias elevadas, y los graves tienen frecuencias bajas. La frecuencia se mide en hercios (Hz).
Para medir el nivel de ruido se utilizan dos tipos de aparatos, el sonómetro, que mide el ruido en decibelios (dB), que es una unidad especial que tiene en cuenta simultáneamente el nivel de decibelios y el contenido de frecuencias; y el dosímetro, que es un aparato de medida que proporciona el nivel promedio de ruido durante su tiempo de funcionamiento.
Según el RD 1.316/1989, la exposición a niveles de ruido no superiores a 80 dB durante una jornada de trabajo no presenta ningún riesgo de producir pérdidas de la capacidad auditiva imputable al ruido. Los medios de protección auditiva personal son los tapones auditivos y las orejeras si se supera los 80 dB de ruido. La función, tanto de los tapones como de las orejeras, es la de atenuar el ruido existente. Esta atenuación es variable para distintos valores de frecuencias.
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Controles periódicos para prevenir el ruido:

Hay que establecer un plan de prevención contra el ruido, que debe contemplar estos elementos: la medición del ruido, la limitación del ruido de las máquinas por medios físicos, la protección con EPI cuando sea necesario y los controles médicos necesarios (audiometrías).
La audiometría debe realizarse si el trabajador observa alguno de estos síntomas: levanta la voz al hablar con los demás, no entiende lo que le dicen o no oye bien, tarda un tiempo en oír bien al salir del ambiente ruidoso de su trabajo y tiene zumbidos o molestias en los oídos.





Protectores para la vías respiratorias:

Los protectores de las vías respiratorias, llamados Equipos de Protección Respiratoria (EPR), han de ser utilizados cuando existan los riesgos de acciones sobre nuestro organismo de sustancias contaminantes peligrosas contenidas en el aire respirable o por falta de oxígeno en el lugar o área de trabajo.
El proceso para establecer el programa de protección respiratoria es el siguiente:
Primero hay que identificar los contaminantes contra los que hay que protegerse, que pueden ser: contaminantes en forma de partículas (polvos, humos, nieblas…), contaminantes en forma de gases o vapores, contaminantes mixtos (partículas y gases), y baja concentración de oxígeno (deficiencias de oxígeno). En segundo lugar, hay que entender el efecto de los contaminantes en la salud o cómo puede verse afectado el organismo si son inhalados. En tercer lugar, hay que seleccionar el EPR adecuado a cada necesidad, ya que existe una gran variedad. Por último y en cuarto lugar, hay que entrenar a los trabajadores o usuarios en el ajuste correcto, uso, mantenimiento y cuidado del equipo.
Hay varios tipos de contaminantes, que son los siguientes:
Los polvos, que se crean por la rotura en pequeñas partículas de materias sólidas que permanecen suspendidas en el aire hasta que se depositan por gravedad. Se producen al taladrar, lijar, mezclar, moler, trasvasar, etc. Las nieblas, que se forman a partir de líquidos condensados o pulverizados. Se pueden generar al pintar con spray, etc. Los humos, que se forman al vaporizarse materiales sólidos a altas temperaturas que se condensan posteriormente. Se producen en operaciones de soldadura, fundición y vertido de metales. Los gases o sustancias capaces de difundirse en el aire, como el monóxido o dióxido de carbono, oxígeno, helio, nitrógeno, etc. Los vapores, que es la fase gaseosa de sustancias sólidas o líquidas a temperatura ambiente, es decir, se forman tras evaporizarse sólidos y líquidos (disolventes, gasolinas, etc.). Y por último, las deficiencias de oxígeno, que se considera deficiencia de oxígeno cuando el porcentaje de este gas en el aire es menor al 17%.
Para seleccionar el EPR o respiradores más adecuados a cada situación hay que considerar los siguientes factores: adaptación facial, para lo que existen filtros de boquilla, mascarilla, máscara, etc.; para su utilización hay que valorar su resistencia a la respiración, adaptabilidad y hermeticidad, entre otros aspectos. Y el factor de protección, que se considera como la relación existente entre la concentración de contaminante en el aire ambiental y la concentración en el aire inhalado por el usuario.
Los fabricantes proporcionan una guía de selección de EPR para facilitar información sobre los más idóneos a cada necesidad específica. En la toma de decisión de la compra, en la que debe intervenir, habrán de valorarse los dos aspectos siguientes: el técnico y el ergonómico.
El trabajador debe conocer ciertas condiciones sobre los EPR que aparecen detalladas a continuación:
Primero, ningún respirador es capaz de prevenir la entrada de todos los contaminantes en el aparato respiratorio. Segundo, el EPR debe utilizarse correctamente de acuerdo con las instrucciones del fabricante. Y tercero, el tiempo de utilización será recogido en el Apartado 5.5, según lo indica RD 773/1997, en el que se hace referencia al tiempo mínimo estrictamente necesario, con un máximo de 4 h/día.
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- Protección de los miembros superiores:

Los miembros superiores, principalmente las manos, están expuestos a muchos riesgos en la mayoría de los puestos de trabajo, que estadísticamente se demuestra que es la zona más castigada.
Los riesgos a los que se encuentran sometidas las manos son debidos a acciones mecánicas, térmicas, eléctricas y químicas. El equipo que protege a las personas contra estos riesgos, por excelencia, son los guantes.
Los materiales con los que están fabricados los guantes son muy diversos, ya que a los clásicos (nylon, cuero, algodón, etc.) se han incorporado otros, como: kevlar, el dynema, el PB1, es spectra, gomas de síntesis, resinas, etc.
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- Protección de los miembros inferiores:

Otra parte del cuerpo que es necesario proteger de acciones mecánicas, eléctricas, térmicas y químicas, debido a la alta incidencia de riesgos, son los pies. El calzado a utilizar se clasifica en estos tres grupos: de seguridad (regulado por la norma UNE-EN 345), de protección (norma UNE-EN 346), de trabajo (norma UNE-EN 347).
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- Cinturón de seguridad:

El Real Decreto 1.407/1992, en su apartado referente a la prevención de caídas desde alturas, estable que: “Los EPI diseñados para prevenir las caídas desde alturas llevarán un dispositivo de agarre y sostén del cuerpo, y un sistema de conexión que pueda unirse a un punto de anclaje seguro. Estarán diseñados y fabricados de tal manera que, en condiciones normales de uso, la desviación del cuerpo sea lo menos posible para evitar cualquier golpe contra un obstáculo y que la fuerza de frenado sea tal que no pueda provocar lesiones ni la apertura o rotura de un componente de los EPI que pudiera provocar la caída del usuario.
Además, deberán garantizar, una vez producido el frenado, una postura correcta del usuario que le permita, llegado el caso, esperar auxilio. El fabricante habrá de precisar, en su folleto, todo dato útil al mismo.
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- Ropa de protección:

La ropa de protección debe cumplir los requisitos mínimos que a continuación se indican, los cuales, pertenecen a la OGSHT (Orden Ministerial 9/3/71, artículo 142 ya derogado), ya que en el RD no aparece indicación alguna de este tipo:
a) Ser de tejido ligero y flexible, que permita una fácil limpieza y desinfección, y se adecue a las condiciones de temperatura y humedad del puesto de trabajo.
b) Ajustarse bien al cuerpo del trabajador, sin perjuicio de comodidad y facilidad de movimientos.
c) Las mangas han de ser cortas, y cuando sean largas, deben ajustarse perfectamente por medio de terminaciones de tejido elástico. Las mangas largas que hayan de ser enrolladas serán siempre hacia dentro, de modo que queden lisas por fuera.
d) Se eliminarán o reducirán, en la medida de lo posible, los elementos adicionales como bolsillos, bocamangas, botones, cordones, partes vueltas hacia arriba, etc., para evitar la suciedad y el peligro de enganche.
e) En los trabajos con riesgos de accidente, se prohibirá el uso de corbatas, bufandas, cinturones, tirantes, pulseras, cadenas, collares, anillos, etc.
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- Protección contra descargas eléctricas:

Recogemos a continuación el apartado 3.8 sobre Protección contra descargas eléctricas del RD 1.407/1992.
“Los EPI que vayan a proteger total o parcialmente el cuerpo contra los efectos de la corriente eléctrica tendrán un grado de aislamiento adecuado a los valores de las tensiones a las que el usuario pueda exponerse en las condiciones más desfavorables que se puedan predecir.”
Los materiales y demás componentes de estos tipos de EPI se eligen o diseñan y se disponen de tal manera que la corriente de fuga sea lo más baja posible y siempre inferior a un valor convencional máximo admisible en correlación con el umbral de tolerancia.


Realizado por José Manuel Pérez Perdiguero 1º STI.